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News/Blog

May17

IRONCAT 2014

Categories // PERSONAL

Bueno chic@s, aquí tenéis el porqué de este tiempo un tanto apartado como piloto de jet. Sábado 10 de Mayo. El día empieza a las 4:30 de la mañana. He dormido bien, aunque solo 6 horas, pero me levanto antes de que suene el despertador, con una mezcla de sentimientos, felicidad, algo parecido a nervios, pero no por el evento, sino por las ganas de empezar, y una ilusión bestial por estar en la línea de salida. Desayuno, lo que me toca, sin problemas, me sienta bien. Cargo el coche con todo lo que creíamos necesario el día anterior al repasar el material, y la bici, claro, como no. Por delante, el Ironcat, triatlón de distancia Ironman, 3,8km de natación, seguidos de 180km de bicicleta de carretera, y para acabar, una maratón, 42km de carrera a pie. A las 5:30 salimos mis chicas y yo hacia l’Ampolla. A las 6:20 entro en la zona de transición, tras repasar las presiones de los neumáticos de la bici y, una vez más, el resto de material. Dejo todo es su lugar, vuelvo a comprobar que esté todo, y me dispongo a ponerme el neopreno para ir a la playa de salida, no sin antes pasar por el reservado, cosa que parece ya un ritual antes de cualquier evento deportivo. No estoy nervioso, estoy concentrado, con ganas, con la duda de si llegaré a los cortes de tiempo, a la meta, pero sé que he entrenado, que he hecho lo que estaba en mi mano por aprender y mejorar. Últimos saludos y deseos de suerte con los amigos, familia, compañeros de club, con los que quedamos que les haré una señal a cada paso de vuelta para que sepan que soy yo. Esperando que sean las 7:00, me sitúo al fondo del grupo, para no estorbar, mí intención es salir de los últimos, e ir paso a paso. Solo tengo en mente el consejo de un amigo y compañero de entreno en jet y bici “guarda algo, guarda siempre algo”. Momento de emoción cuando empiezan los aplausos dentro de la mole de participantes, que se contagian al público. Al final se da la salida a las 7:05, y hacia el agua que vamos. Entro al agua en el grupo de los 10 últimos, despacio, no hay prisa, quedan 15 horas por delante. Busco no agolparme, evitar toques innecesarios con otros compañeros. Tras los primeros pasos, empiezo a nadar, con la sana intención de concentrarme en mi técnica, y en hacerlo como cuando he entrenado en la piscina, cogiendo mi ritmo, y no dejándome contagiar por los demás nadadores. El agua no está fría, me siento a gusto, y encuentro rápido mi ritmo. Concentrado en lo que hago, llega, casi sin darme cuenta, el primer paso por la boya que marca las vueltas, un total de 3. Empiezo la segunda vuelta con malas sensaciones en la pierna que venía dándome problemas desde hacía semanas, y en el gemelo de la otra pierna. Dejo de usar las piernas por un rato, bajándoles el ritmo de pataleo, y arqueando un poco más la espalda para sacar el culo del agua e intentar mantener las piernas lo más a flote posible. Al poco, creo reconocer al nadador que tengo a mi derecha. Es mi compañero de club y entrenamientos Joan Marc, al que considero un buen nadador. ¡No puede ser! Me digo a mi mismo: “Ramon, te estás flipando, recupera tu ritmo, no puede ser, estas yendo más fuerte de lo que te toca” y eso hago, aflojo y me quedo algo por detrás de él, sé que son unos buenos pies que seguir. Somos un grupito de 4/5 nadadores en este momento, y noto que me está entrando agua por el cuello “¡mierda!” se me ha abierto el neopreno. Sin agobiarme ni ponerme nervioso, paro un instante para re abrocharme el velcro del cuello, pero ya llevo el culo lleno de agua. Sigo nadando y noto como el agua va saliendo despacio por los tobillos. Problema resuelto. Tras un paso de boya seguimos trayectorias diferentes y pierdo contacto con Joan Marc, pero nos reencontramos al inicio de la tercera vuelta. En la siguiente boya se forma una pequeña melé al pasar todos arrimados, y ahí sí que lo pierdo definitivamente de vista. Voy cómodo, no me creo que este ya en la recta final, ¿Cuánto rato me debe estar costando? ¿Tengo mucha gente detrás? Ya no por la posición, sino porque puede ser un signo de que entro en el corte de tiempo con algo de holgura. Mi último paso por boya voy contentísimo, y tal como he hecho en los pasos anteriores, les hago la señal a mi familia y amigos, y puedo ver como empiezan a correr por el espigón exterior del puerto de l’Ampolla. Ahora les oigo chillar y animarme. Llego al final del espigón y entro en el puerto, para encarar el último tramo de cara a la rampa que nos permite afrontar el control de chip y zona de transición de la bici. Salgo y paso por debajo de las duchas para desalarme y empiezo a quitarme el neopreno. Silvia me canta el tiempo, están todos contentísimos, yo que no me lo creo, para mí es un tiempazo. Me dirijo a la bici. Me tomo mi tiempo para cambiarme de ropa. He decido vestirme con el equipo completo de bici, no con el mono de tri. A mis acompañantes les parece que me tomo demasiado tiempo, con demasiada parsimonia, y me regañan, jajajaja, ¡menuda competitividad! “¡Escuchad, que hay tiempo!” Sobre las 8:25 arranco con la bici, por delante 6 vueltas de 30km, a un circuito casi del todo llano, pero que sabemos que puede haber viento, algo habitual en nuestras tierras. Salgo con la misma premisa “guarda algo, guarda algo”. Para evitar el dolor en mi pierna, hago casi toda la primera vuelta sin prácticamente acoplarme al manillar, voy bastante erguido, pero aun así la media es mejor de lo esperado. Segunda vuelta, aún sin viento, solo una brisa matinal, decido empezar a meterme en una posición más aerodinámica, para ir acostumbrando a la musculatura, y consigo ir bastante rato. Tercera vuelta de la bici, la cosa va bien, ya voy acoplado desde el inicio, la media sigue siendo muy buena, las sensaciones también y,… Zasca!!! antes de llegar a mitad de la vuelta, la pierna me da un latigazo muy fuerte, que me obliga a ponerme de pie. No paro. Hago estiramientos encima de los pedales, y consigo seguir. Desaparece el calambre, pero queda el dolor. Cuarta vuelta, adopto una posición más convencional, y termino la vuelta manteniendo la media. El viento ha empezado a aparecer, sin ser fuerte, ya se hace notar. Quinta vuelta, decido aflojar, me preocupa la pierna, y erróneamente empiezo a pensar en la carrera a pie. “¿Qué estás haciendo? ¡Pedalea, déjate de chorradas, aún estás en el sector de bici! Pierdo ritmo, me cuesta unos 7 minutos más, y baja la media. Sexta vuelta, y última, me dicen que apriete, pero yo aflojo, hay un poco más de viento, nada para lo que podría ser, pero es la última vuelta, y pesa,… el viento, la pierna,… me preocupa para la hora de la carrera a pie. Llego a la zona de transición con un retraso de unos 12 minutos respecto a las otras vueltas buenas. Me preguntan si ha pasado algo, la respuesta, “no, he aflojado, esta vuelta iba tocado” Llego muy preocupado, no creo que pueda correr con este dolor en la pierna, pienso que si en la bici me esta molestando, en la carrera a pie va a ser peor. Me cambio de ropa, esta vez por la de correr. Salgo suave, muy suave, hidratándome, tal y como he hecho con la bici. Son las 15:00h y el calor empieza a apretar. Quedan 42km por delante, divididos de nuevo en 6 vueltas. Enseguida me empiezo a encontrar bien, sorprendentemente desaparece el dolor de la pierna y, como me dijo un atleta del pueblo, “tu tranquilo, que en la maratón del Ironcat no es correr, solo tienes que preocuparte de poner un pie delante del otro”, y así lo hago. Recojo la primera pulsera negra, testimonio de la vuelta en la que voy, ya solo quedan cuatro más negras y la final blanca. Como un autómata, entro en mi ritmo, me concentro en algo tan simple como el ruido que hace el agua dentro del botellín que he decidido que me acompañará durante toda la carrera a pie, y así, al son del agua arriba y abajo del botellín, calco mi ritmo a su “música”. Sin darme cuenta estoy en mi tercera vuelta, me queda algo más de media maratón, y ya empiezo a cruzarme con “máquinas” que llevan la pulsera blanca. ¡Anda que no! ¡Menudo ritmo llevan! Yo a lo mío, tengo que seguir para llegar a esa pulsera, y sigo dale que te pego al botellín de agua. Los amigos, familia, compañeros de carreras y público en general animan a cada paso, y aunque a veces estás tan concentrado que no reciben respuesta por parte tuya, se les agradece enormemente, sin saberlo están empujando todas tus vueltas. Me encuentro bien, no tengo molestias importantes, y veo que paso a paso van cayendo las vueltas. Llega la quinta, y no me lo puedo creer, hasta aquí no he andado nada, más que para beber en los avituallamientos, y eso también me esta llevando a un tiempo menor de lo que esperaba en la carrera. Vamos, una más y me dan la pulsera blanca que me dará el pasaporte para la meta. Paso por delante de la familia y amigos, y ahora si, ya les suelto “Bueno, ya que estamos aquí, debería ir a por la blanca, ¿no?” ¡Risas! Y empiezo la última vuelta. En mi cabeza un único pensamiento, “No andes, no andes, sigue corriendo, esto ya lo tienes” Esta vuelta cuesta, ya es la última y eso hace bajar la guardia. Pregunto a Rafa que me cuesta hacer las vueltas, y me dice que menos de una hora. El marcador de carrera marca 12:05h. Para mi es genial, creía que acabaría rascando las 15h, sabiendo que podía bajar a 14:30h, pero parece que lograré rebajar ese tiempo. Recojo la pulsera blanca, bebo, y me mojo la cabeza por última vez. Tras beber, empiezo a correr de nuevo, saboreando el último tramo, las ganas de andar son todas mías, pero sigo corriendo. Llego al paso de contra meta, mis amigos, compañeros de club, están a ese lado, les lanzo un grito con la mano en alto, mostrando mi pulsera blanca ¡Uuuuaaaa uuuuuaaaa, La tengo!! Doy la última vuelta al espigón, y de vuelta a la meta, esta vez sí, para adentro. Dani esta justo antes de entrar, y yo no veo bien el tiempo por el sudor en la cara. Me dice que son 12:59 y algo. Me esperan mis padres y amigos en el pasillo de entrada, mi mujer y mi niña en el camino, ya no puedo ni esprintar, y hacen la entrada a meta conmigo, no podía imaginarme manera mejor de acabar mi primer triatlón de distancia Ironman. Al final 13:00h casi clavadas. Gracias a todos los que me habéis acompañado en este magnífico viaje, en el que el Ironcat ha sido la guinda, el premio.

Foto: Xavi Guarch

Mar23

Yamaha Superjet Freeride en venta

Categories // FREERIDE

Vendo mi Yamaha Superjet para Freeride/Freestyle. Construido sobre la base del casco del 2005. Casco reforzado con triaxial, en los laterales y el frontal interior. Todo material de alta calidad original. Motor 701, culata Blowsion, doble carburación de 44, caja de láminas de carbono V-Force II, admisión R&D, separador de admisión, filtros Blowsion Tau Ceti, prefiltros Blowsion, escape Factory Pipe B Mod, valvula control de agua Jet Works, toda la electrónica de serie, super fiable. Topes de motor Blowsion, silentblocks motor Cold Fusion. Bateria sellada sin mantenimiento. Doble bomba de achique con interruptor manual. Válvula de desagüe en la popa Blowsion. Placa de serie cortada en forma de D. Trim Blowsion, maneta trim UMI, gatillo acelerador UMI, puños ODI. Anilla de rescate en proa Blowsion. Alfombras, calapies y side rail Blowsion. Footstrap Dakine. Cierre capo aluminio Blowsion, cincha seguridad capó de carraca inox. Capó y puntera baja de carbono Blowsion. Chin pad de carbono Blowsion. Brazo RRP mecanizado, sistema de giro rápido RRP, soporte chin pad RRP, manillar 75mm RRP. Separador de eje del brazo RRP. Muelle brazo Blowsion. Cuerda limitadora del brazo Blowsion. Ganchos del capo de aluminio Blowsion. Base baja del brazo de aluminio Blowsion. Caja de la bateria de aluminio Blowsion.